Justo antes de un Paro General, claramente opositor contra las políticas económicas del Gobierno de la Segunda Alianza Cambiemos, Comercio cierra un convenio bastante corto y se muestra como durante la dictadura, o cada vez que hubo que mostrarse oficialista ante momentos densos de lxs trabajadores, Armando Oriente Cavalieri se despega de la pelea por lxs derechos laborales y cuida sus negocios.

 

cavalieri

Son días espinosos para el polémico y eterno (cumplió 30 años en el cargo) secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio, Don Armando Oriente Cavalieri, conocido por sus amigos y enemigos como “el Gitano”. A los cuestionamientos de las bases sindicales por haber cerrado una paritaria baja (20% en seis meses), se le suma el creciente problema de los despidos en el sector, sobre todo en las cadenas de supermercados, que ya suman 5.000 cesantías en los últimos tres meses. A eso se le suma la denuncia que hicieron la semana pasada un grupo de afiliados acerca del cobro indebido e ilegal del bono solidario de la obra social OSECAC, que pasó de $5 a $35, que de solidario no tiene nada porque la obra social los obliga a abonarlo y no les da un comprobante fiscal.

Pero la palabra “polémica” no es nueva aplicada al accionar de Cavalieri. El cacique sindical cuenta con un largo historial que incluye recurrentes acusaciones por hechos de corrupción y aprietes a periodistas y sindicalistas opositores, entre otros episodios de una lista interminable. Gestión Sindical hace un repaso cronológico por los principales hechos que salpicaron al mandamás de Comercio.

 

Arrancó con el pie torcido


A principios de los 70, una denuncia por estafa en un plan de viviendas llevó a su expulsión del Sindicato de Empleados de Comercio. Pero volvió… ¿para hacer millones? La dictadura no fue un escollo, sino un trampolín. Junto a Jorge Triaca (el fallecido padre del actual ministro de Trabajo) , encabezó la Comisión Nacional del Trabajo. Cuando las bases presionaron a los dos paros generales (abril de 1979 y julio de 1981), la CNT se encargó de sofocar las medidas que habían convocado “los 25”, liderados por Saúl Ubaldini.

“Ya arreglé con Cavalieri”


Con Raúl Alfonsín como presidente, asumía en el SEC Capital en 1986 y fundaba el grupo de “los 15”. “El Gitano” se encargó de negociar ministros, leyes y planes económicos, que marcaban las relaciones entre el gobierno, los gremios y “los capitanes de la industria”. En 1987 los gremios amenazaban con medidas por un aumento de 780 australes en el salario. El ministro de Trabajo Ideler Tonelli les respondió: “¿Cómo me van a pedir esa plata si acabamos de arreglar con Cavalieri por 510?”.

Armando negociados
La década del ’90 será su zénit. Cavalieri gana la Confederación Argentina de Comercio. Carlos Menem pone como primer ministro de Trabajo a su viejo amigo de andanzas, Jorge Triacca, y Cavalieri fue otro fiel soldado de la política antiobrera del menemismo.

 

Un adelantado de la precarización


Pero Cavalieri se adelantó al propio menemismo y al delarruismo en las reformas. Antes de la aprobación de las leyes de precarización laboral, ya había realizado acuerdos polémicos con las grandes cámaras del sector. Sueldos bajísimos, multiplicidad de tareas, jornadas interminables, “contratos de aprendizaje”. Los grandes supermercados se hicieron famosos por las imágenes de su ambición: las cajeras de un Coto con pañales porque no las dejaban ir al baño, las 36 cajeras de Wal Mart que fueron obligadas desnudarse por un faltante, el repositor de Coto que se suicidó por las humillaciones y el despido, y muchas otras historias truculentas.

 

Amigos son los amigos


El 23 de octubre de 1991 se realizó en la Nunciatura Apostólica un ágape. Junto a Menem, Domingo Cavallo y María Julia Alsogaray, estaban los recién indultados Jorge Videla, Emilio Massera y Roberto Viola, con quienes el que “el Gitano” habría tenido largas sobremesas en épocas oscuras.

Tierra Santa, cuota sagrada
Menem le dio a Cavalieri y su sindicato, la “explotación” de Parque Norte. Por $43 el metro cuadrado y en una concesión por diez años, se quedó con los valiosos terrenos. “El Gitano” no se olvidó de sus amigos, y en un acuerdo con la curia, decidió poner en pie Tierra Santa. Por si fuera poco, de tan creyente, Cavalieri decidió que el aporte de los trabajadores al gremio iba a ser “sagrado”. Estableció el aporte obligatorio del 2%.

 

Suntuosidades con plata de los afiliados


NOTICIAS descubrió al jefe del sindicato de Empleados de Comercio, Armando Cavalieri, de veraneo en un crucero cinco estrellas en el Caribe. El gremialista gastó 100.000 dólares en ese viajemientras la DGI revisaba las cuentas de su sindicato.

En 2007, el diario PERFIL dio cuenta que su patrimonio se había incrementado exponencialmente con los años. Cavalieri poseía un campo en Roque Pérez y un club de campo en Lobos, así como una cerealera, un tambo y garajes”.

Y continúa: “El gigantesco conglomerado está a nombre de su socio y amigo Roberto Francisco Gómez, asesor del gremio mercantil, y de su hijo, Sebastián Cavalieri. El imperio Cavalieri’, esparcido entre la Capital Federal y las localidades bonaerenses de Lobos y Roque Pérez, incluye una estancia de 5.000 hectáreas, valuada en $ 80 millones; un club de campo de 92 hectáreas cotizado en $ 19 millones, una productora cerealera y un tambo”.

También da cuenta de una empresa de emprendimientos sociales y deportivos, inmobiliarias, garajes y empresas de respuestos automotrices. En total, la nota consigna nueve firmas, administradas desde la misma sede porteña, ubicada en la calle Beiró 4385 de la Ciudad de Buenos Aires.

“En ese lugar trabaja Sebastián Cavalieri, de 30 años, el hijo menor del líder sindical, quien figura en los papeles como socio de Roberto Gómez, de su esposa Alicia Carbone, y de su hijo, Norberto Gómez. Aunque forma parte del directorio de dos empresas, según el abogado de la familia Cavalieri, ‘Sebastián no tiene nada que ver’ con las firmas, porque ‘es casi analfabeto, es una persona que no tiene luces’”, explicaba el informe de Perfil.

Para finalizar, relata: “La Federala es la estancia de 5.000 hectáreas que Cavalieri posee en Roque Pérez. Allí trabajan 60 empleados, y se producen 5 mil litros de leche diarios, y en cada cosecha, más de 3.000 kilos de soja por hectárea”.

“Esa estrella era mi lujo”


Su gran orgullo fue La Estrella, la aseguradora de retiros que puso en pie con la Banca Nazionale del Lavoro, el Trust Bank y el Grupo Juncal. Las empresas comenzaron a aportar un 3,5 % del sueldo para un seguro de retiro complementario. La mitad de ese porcentaje iba a una caja común… que controlan Cavalieri y sus amigos.

Cavalieri sigue al frente de un gremio que tiene hoteles y agencias de viaje que los trabajadores casi ni pueden disfrutar, porque trabajan sin descansos en condiciones negreras. Luego de tres décadas de reinado, las estadísticas dicen que 16 de cada cien desocupados fueron empleados de comercio y un 40% de los mercantiles está en negro. 

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