Hacia una liberación del poder de la mujer popular
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Micaela García, nunca regresó luego de ése Sábado primero de Abril. Una semana después, todxs nos enteramos de la peor noticia. Micaela fue asesinada. Le quitaron la vida, la eliminaron. Le sacaron el aliento, la apagaron para siempre. ¿Cómo no sentirnos así? ¿Cómo no pensar en Micaela, sin que se nos llenen los ojos de lágrimas, sin pensar en no querer ver. Sí, sin querer ver el horror de ésa realidad. Sin querer entender, aquello que es inaccesible por medio de la razón. ¿Cómo no estar enfurecida, por pensar que alguien, se sintió con el poder de tomar su vida y darle fin?. ¿Cómo no sentir miedo?, ¿cómo no estar aterrorizada?, ¿cómo no llorar?.
Y cuándo una es mujer, se nos vienen todas las angustias al cuerpo, todas ésas experiencias que, desde niñas, supimos soportar por el sólo hecho de nacer con un género que no naturalmente, se estableció como inferior y plausible de soportar, callar, reprimir y permitir atrocidades.
Hoy, volvemos a perder a una compañera, y con ella, nos perdemos en una realidad que se nos muestra inaccesible desde todo plano de posibilidad de ser autenticas.
Y se nos vienen todas ésas imposibilidades sistemáticas con las que nos encontramos día a día, cuando queremos hablar, sonreír, beber, fumar, besar, amar, cantar, mirar, pensar, insultar…vivir.
Micaela ya no hará nada de todo eso, mientras tanto, nosotrxs seguimos luchando por nuestro derecho a vivir. Y así, como en los tiempos más oscuros de nuestra Historia Argentina, cuándo encontrar un compañerx detenidx, significaba, que estábamos perdiendo ésa lucha por la supervivencia de nuestras convicciones y derechos, de un país libre de dictaduras, quienes sentimos la lucha de género desgarrándonos la piel, quienes vivimos y pensamos el mundo desde la necesidad de construirlo con vistas a una igualdad real, con una verdadera, única y posible Justicia Social, no edulcorada ni hipócrita, sentimos, que con Micaela, hoy, seguimos perdiendo.
Y sigo perdiendo como Madre, como Hija, como Compañera, como Estudiante, como Militante, sigo perdiendo sin ningún título, sin ningún rol adscripto, sigo perdiendo como MUJER.
Ser mujer es un peligro para el sistema en el que vivimos, la mujer es una amenaza, nos tratan como excepciones desde la ley, cuando somos la mitad de la humanidad en número, pero la amenaza es por sobre todo, de un tipo de mujer: la que lucha. Durante toda nuestra Historia, nos han querido convencer, de que las mujeres, somos sinónimo de la debilidad, por cuestiones propias de la naturaleza o porque Dios así lo quiso.
Hoy, muchas mujeres, como nunca antes, sabemos que aquello se debe, a lo que denominamos “el sistema patriarcal” que es, a grandes rasgos, la urdimbre construida desde quienes tienen poder político, pero sobre todo económico, de justificar la dominación del hombre sobre la mujer, apelando a una inferioridad biológica de las mujeres. Su origen histórico es la familia y se proyectó a todo orden social. Por tanto, existen instituciones de la sociedad, para reforzar éste mencionado, orden, no sólo social, sino también económico, cultural, religioso y político que limita a las mujeres en su participación.
Toda la construcción del pensamiento occidental, se encuentra atravesada por ésta visión de mundo y está presente en todas las teorías, ciencias y religiones y consiste en adjudicarles determinadas características metafísicas, sociales y culturales a los hombres y otras a las mujeres.
A los hombres, se les asigna: la racionalidad, la abstracción y a las mujeres la sensibilidad y la intuición. Sucede que éstas características, no son igualmente valoradas. De dicha distinción, sostiene una jerarquía sexualizada. La sociedad, a través de estereotipos fuertemente arraigados por dispositivos que los reproducen, le otorga a ésas características determinados roles incluso, que son más valorados y asociados con lo propiamente humano y distintivo de la especie y a las mujeres, por el contrario con lo más cercano a la naturaleza y a semejanzas con lo animal.
En éste sentido, el lenguaje cumple un rol fundamental a la hora de hacer reducciones a favor del patriarcado. De manera que el lenguaje universal de la política, de los conceptos políticos, por un lado, además de ser problemáticos y remitir fundamentalmente a problemas, por el otro restringe a quienes puedan formar parte de los discursos y por ende de la realidad política. Por lo que, por un lado, se haya el universo real y por el otro, el universo del discurso.
El sistema patriarcal, fundamenta a través de la violencia sexual contra la mujer, a través de la familia y del Estado (se requiere necesariamente de la aplicación de la fuerza y de impartir temor), fundamentalmente en los cuerpos femeninos a través del control sexual y reproductivo.
Una de las principales instituciones patriarcales es el Derecho y sobre todo el derecho penal, erigido desde sus inicios, como resultado de la caza de brujas, en épocas inquisitoriales. Sin embargo, hoy, el poder judicial, ligado a la religión, de la cual se supondría debiere ser independiente, es el principal normativizador y sostenedor de status quo, para no perder sus privilegios.
El acusado, Wagner por el asesinato de Micaela García había sido condenado anteriormente por dos casos de violación y pese a los informes que desaconsejaban su libertad condicional, eso no le bastó para que el juez Carlos Rossi, dispusiera su excarcelación. Tal vez, si en vez de Juez, fuese jueza, lo habría pensado dos veces. Con esto, no quiero dar lugar al debate respecto de, que el feminismo, es la analogía al machismo. El feminismo busca igualdad real de oportunidades visibilizando las relaciones de poder en toda sociedad. El machismo mata.
Sí realmente queremos cambiar, y usar ésa palabra en terminos de verdadera referencia y no como mera fórmula marketinera, buscando una palabra que nos libere de la acción, sino cambiar, en el sentido de comprometerse con la modificación de conductas de vida, debemos dejar de ignorar.
Dentro del sistema patriarcal, no existe sólo una lucha de intereses afín a los sectores más conservadores y poderosos, sino que también existe un gran desconocimiento que todxs lxs comunicadores, estudiantes, docentes, politicxs, jueces, legisladores, etc., debemos dejar de lado para iniciar un verdadero camino hacia lo que es el género. Hacia el conocimiento en materia de género, que será un camino, para nada fácil, como en la alegoría de la caverna platónica, se ve análogamente que es todo camino hacia el conocimiento, por momentos arduo, por momentos uno preferirá quedarse mirando TV pasivamente sin esforzarse por comprender, pero quienes quieran que los hechos sociales ocurran, deberán comprender para luego, modificar conductas, ésa una obligación de nuestros tiempos. Tenemos leyes formales (como la ley de identidad de género o de matrimonio igualitario) producto de grandes avances sociales y de la Voluntad política de una presidenta que tuvo lo que muchos no han tenido…convicciones y decisión, como aquella que se embanderó en su tiempo, por la lucha para que todas accedan al voto.
Por todo esto, la mujer que lucha es el peligro, es la mujer que nace y su madre le dirá que no pueden obligarla, que no pueden silenciarla, que no pueden manosearla, perseguirla, insultarla, que puede pedir ayuda, que sabe a quién recurrir, que sabe que no está sola, que sabe que tendrá que organizarse, que sabe que tiene acceso a un espacio de poder que le pertenece. Que venceremos hasta lograr, que dejen de intentar disciplinarnos utilizando el genocidio como manifestación extrema del machismo y la misoginia.
Para terminar, entonces, desde Choripán & Vino, comprometemos a la justicia en la lucha contra la violencia de género, y hacemos nuestro, el camino hacia el uso pleno de derechos de todas las personas sin discriminación de género, identidad de género u orientación sexual.
Exigimos a la Justicia y al Gobierno, que cumpla, como lo establecen los organismo de DD.HH Internacionales en los que nuestro país participa (CEDAW, Belem do pará), la debida diligencia por parte del Estado, en el acceso a la justicia por parte de todas las minorías subalternizadas. Ya que sólo en el informe de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación se indica que el total de víctimas de femicidios asciende a 235 (2016) y que sólo siete imputados por estos delitos obtuvieron sentencias condenatorias.
La figura del femicidio, es debatida en el marco de los jueces, (muchos se resisten a usarla) porque involucra inmediatamente la responsabilidad del Estado. Un Femicidio, a diferencia de cualquier otro crimen, es aquel en el que la víctima se encontraba socialmente, culturalmente o económicamente en peligro y en cuyo lugar, la figura del Estado, pudo estar ausente de cumplir con la debida asistencia. En ése sentido, Responsabilizamos al gobierno de Mauricio Macri que estableció la normativa de reducir el presupuesto para el Consejo Nacional de Mujeres en 67 millones de pesos, que encarcela mujeres, que atenta contra las manifestaciones de los reclamos populares y que desoye los pedidos que sólo residen, ni más ni menos que en sus deberes a cargo de la función pública, retrotrayéndonos a las épocas de las monarquías absolutistas. Pero sobre todo, responsabilizamos a éste Gobierno, porque se han incrementado en número, dada la implementación de sus políticas Neoliberales, de muertas, como Micaela, ya no, en una cada 30 horas, sino cada 18 horas.
“Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad”
Eva Duarte.



Texto: Filosofía Rock
Ilustración: Eio

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